12 May Diez películas de Marilyn Monroe para celebrar su centenario
La protagonista de ‘Vidas rebeldes’, ‘Con faldas y a lo loco’ o ‘Los caballeros las prefieren rubias’ hubiera cumplido 100 años el 1 de junio.
El lunes 1 de junio, Norma Jeane Mortenson hubiera cumplido un siglo de vida. Murió a los 36 años, el 4 de agosto de 1962. Pero su alter ego artístico, Marilyn Monroe, se convirtió en leyenda del cine. La fachada de rubia explosiva escondía una infancia durísima, en la que pasó hasta por 12 hogares de acogida; una vida sentimental tortuosa y una existencia marcada por sus dudas artísticas y una muy mala salud (nunca logró que prosperaran sus embarazos).
Con todo, de entre su treintena de películas hay un puñado de títulos inolvidables, que merece la pena rescatar en su centenario. Monroe estaba espléndidamente dotada para la comedia y habría sido una buena actriz dramática si la salud se lo hubiera permitido y no se hubiera hundido en su proceso autodestructivo.
‘La jungla de asfalto’ (1950)
Monroe llevaba un puñado de películas y tres años de trabajo en Hollywood con contratos con la Fox y Columbia cuando participó en este thriller —centrado en un atraco a una joyería que fracasa— de John Huston. Su personaje es secundario y ni siquiera aparecía en el cartel original. Cuando se hizo famosa, su nombre creció en las promociones de los reestrenos. Ella misma estaba muy orgullosa de su labor, especialmente en su secuencia final con Louis Calhern.
‘Eva al desnudo’ (1950)
La segunda de las películas de 1950 en las que Monroe hizo estupendos papeles secundarios. Este drama de Joseph L. Mankiewicz explora la rivalidad entre una gran dama de la actuación (Bette Davis) y la actriz llamada a sustituirla (Anne Baxter). Monroe tenía poco texto y aun así ya se hizo famosa por olvidarse sus líneas. A cambio, participar en un drama de prestigio, que logró 14 candidaturas a los Oscar, provocó que más gente se fijara en ella.
‘Me siento rejuvenecer’ (1952)
Esta comedia ascendió a Monroe a otra liga. El paquete era excepcional: Howard Hawks dirigiendo, en el guion Ben Hecht, Charles Lederer e I. A. L. Diamond, y en el reparto Cary Grant, Ginger Rogers y Charles Coburn. La historia: un químico descubre el elixir de la juventud experimentando con chimpancés. A Monroe le tocó el personaje arquetípico de secretaria rubia tonta, inconsciente de los estragos que causa su sensualidad. Perfecto en una comedia como esta, pero una etiqueta contra la que luchó toda su vida.
‘Niágara’ (1953)
Por fin, Monroe alcanzó los papeles protagonistas y afinó el físico con el que sería estrella: cejas arqueadas oscuras, labios rojos y un lunar, todo enmarcado por una melena corta rubia (obviamente, teñida) que le dio el aire de bomba sexual. Darryl F. Zanuck, que presidía Fox, la pidió expresamente para el papel de una esposa, femme fatale, que planea asesinar a su marido (Joseph Cotten), en este drama de Henry Hathaway.
‘Los caballeros las prefieren rubias’ (1953)
Segundo taquillazo en 1953 de Monroe (lo remataría con Cómo casarse con un millonario). Los caballeros las prefieren rubias, de Hawks, la empareja con Jane Russell como dos coristas que viajan a París perseguidas por una corte de admiradores. Y sí, es la comedia musical con el famoso número de Diamonds Are a Girl’s Best Friend y el vestido rosa de Marilyn.
‘La tentación vive arriba’ (1955)
Casada con Joe DiMaggio, estrella del béisbol, y tras varias tensiones con el estudio Fox, Monroe rodó la primera de sus películas con Billy Wilder. Encarna a la vecina objeto de deseo sexual de un ejecutivo que se queda solo, sin su familia, en un verano neoyorquino. Wilder quería a un actor que prometía mucho (Walter Matthau), pero Fox prefirió asegurar el proyecto con el actor que había encarnado ese papel en Broadway, Tom Ewell. DiMaggio estuvo presente el día del rodaje de la secuencia en la que Monroe, con un vestido blanco, pasa por encima de un respiradero del metro, una de las imágenes míticas de la historia del cine. Esa noche, 5.000 personas asistieron en la calle a esa filmación… Su ruido hizo que la toma fuera inservible y se repitió en un estudio. A Wilder nunca le gustó esta comedia, ya que por la censura “era una película sobre la nada”.
‘El príncipe y la corista’ (1957)
Monroe fundó su propia productora, se divorció de DiMaggio, se casó con el dramaturgo Arthur Miller y se apuntó a clases con Strasberg. Después del éxito del drama Bus Stop, llegó a un acuerdo con Laurence Olivier (que había interpretado la obra en Londres) para coproducir El príncipe y la corista… antes de que acabaran discutiendo constantemente. Fue la única película que rodó la actriz fuera de EE UU. Acabada la comedia, Monroe se retiró año y medio para dedicarse a Miller y a su intención —infructuosa— de fundar una familia.
‘Con faldas y a loco’ (1959)
A su vuelta a Hollywood, Monroe rodó de nuevo con Wilder, esta vez con Tony Curtis y Jack Lemmon como compañeros. Dudó si aceptar el proyecto, porque volvía a encarnar a una “rubia tonta”, pero quería repetir con Wilder y se aseguró un buen pellizco de las ganancias de la película. El rodaje fue infernal, Curtis acabó harto de repetir tomas y por eso soltó su mítica frase: “Besar a Marilyn es como besar a Hitler”, y el cineasta aseguró: “Tengo una vieja tía en Viena que estaría en el plató cada mañana a las seis y se sabría todos los diálogos. Pero, ¿quién querría verla?”. Con faldas y a lo loco es una de las grandes comedias de todos los tiempos.
‘El multimillonario’ (1960)
La actriz volvió a pausar su carrera profesional hasta finales de 1959, y aceptó este proyecto obligada por su contrato con Fox. Dirigida por George Cukor, este filme con Yves Montand como coprotagonista merece la pena porque fue la última comedia musical de Monroe, su última película en color y su último trabajo en CinemaScope. Y porque ahí arrancó el final de su matrimonio con Miller.
‘Vidas rebeldes’ (1963)
La última película que Monroe completó, eso sí, con muy mala salud y enganchada a los barbitúricos. Miller había basado el personaje de la actriz en la propia vida de Marilyn, lo que la molestó profundamente. Volvió a trabajar con Huston, como al inicio de su carrera, y Monroe está brillante. Fue también el último trabajo de Clark Gable, que vio un premontaje antes de morir a los 10 días de acabarse el rodaje. Año y medio después, Monroe fallecería en el rodaje de Something’s Got to Give.



