Luisana Lopilato se convierte en Pepita la Pistolera
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Luisana Lopilato se convierte en Pepita la Pistolera

Este 3 de septiembre llega a los cines Pepita, la Pistolera, la esperada película de Lucía Puenzo protagonizada por Luisana Lopilato.

Este jueves 3 de septiembre llega a todas las salas del país una de las películas más esperadas del cine argentino de los últimos años: Pepita, la Pistolera, protagonizada por Luisana Lopilato, quien lleva a Margarita Di Tullio a la pantalla grande. La película está dirigida por Lucía Puenzo, una de las realizadoras más destacadas del cine latinoamericano.

Luisana no es solo la protagonista: la película también marca su debut como productora, un proyecto en el que se involucró activamente desde distintas etapas de su desarrollo, incluido el guion, la producción y la construcción de su personaje.

La historia de Margarita Di Tullio, más conocida como “Pepita la Pistolera”, tiene todos los ingredientes de un personaje de película: robos, armas, cabarets, noches marplatenses, televisión y algunos de los casos policiales más resonantes de la Argentina. Pero detrás del apodo hubo una mujer que también buscó la fama, se codeó con celebridades y convirtió su propia historia en parte del espectáculo.

Antes del estreno de Pepita, la Pistolera repasamos en 10 momentos clave y en orden cronológico la vida de la verdadera Pepita: desde una infancia marcada por las armas y el boxeo hasta el episodio que la hizo famosa, su salto a la televisión y los casos policiales que volvieron a ponerla en el centro de la escena.

La infancia que la preparó para pelear

Margarita Graziana Di Tullio creció en una familia del puerto de Mar del Plata, donde su padre, Antonio, tuvo una influencia decisiva en su crianza. Desde chica, la vestía con ropa de hombre y la entrenaba para pelear. La llevaba a practicar boxeo y, según contó Di Tullio años más tarde, llegó a participar en peleas por dinero contra otros jóvenes.

Las armas también aparecieron temprano en su vida. A los 10 años, su padre le enseñó a disparar y, con el tiempo, Margarita desarrolló una marcada afición por los revólveres. Quienes la conocieron recordaban que prefería las armas de fuego a las armas blancas. Así, desde muy joven, quedó vinculada a dos elementos que más tarde serían parte de su historia: las peleas y las armas.

A los 21 ya estaba en las páginas policiales

En 1969, cuando tenía 21 años, Margarita Di Tullio fue detenida junto a su pareja de entonces, Guillermo Cabrera. Según las crónicas de la época, Margarita y su compañero Oscar Pérez asaltaban a parejas que buscaban intimidad en lugares apartados de Mar del Plata. Ella llevaba armas y participaba de los robos, una práctica que terminaría llevándola nuevamente a prisión.

La detención la instaló en las páginas policiales y también frente a las cámaras. Durante la cobertura, Margarita intentó ocultar su rostro ante los fotógrafos. Pero, según explicó entonces, no lo hacía por vergüenza: temía que la exposición le dificultara volver a trabajar de noche cuando recuperara la libertad.

Cinco años de cárcel y la vuelta a Mar del Plata

El proceso judicial por aquellos robos se extendió y, en 1971, Margarita fue condenada a cinco años de prisión. Pasó parte de los años siguientes en la cárcel de Dolores. Cuando recuperó la libertad, regresó a Mar del Plata y volvió a trabajar en el mundo de la noche.

Era el comienzo de una nueva etapa en la vida de Margarita Di Tullio, que años más tarde se convertiría en una de las figuras más conocidas de la crónica policial marplatense.

Neisis Drinks: el cabaret que la convirtió en figura de la noche

A mediados de los 80, Margarita Di Tullio comenzó a consolidar su lugar en la noche marplatense. Junto a su pareja, Guillermo Schelling, abrió Neisis Drinks, un cabaret que se convirtió en uno de los negocios centrales de su vida.

El lugar llegó a reunir a unas 40 mujeres y recibía a un público variado: desde marineros y comerciantes hasta profesionales y políticos. Según el relato de la familia, el negocio se sostenía principalmente con la venta de tragos, mientras que las mujeres recibían un porcentaje de las consumiciones.

Una noche a los tiros que cambió su vida

El 20 de agosto de 1985, tres hombres armados llegaron al departamento de Margarita Di Tullio y su pareja, Guillermo Schelling, en Mar del Plata. Según contó Margarita años después, habían ido a reclamarle dinero a Schelling. La situación terminó a los tiros. Di Tullio aseguró que los hombres amenazaron a su pareja, a ella y a sus hijos, y que entonces tomó un revólver y disparó contra los atacantes.

Dos de los tres hombres murieron y el tercero logró escapar. Las pericias determinaron además que en el departamento había otra arma, perteneciente a Schelling, con la que también se habían efectuado disparos. Margarita fue condenada a tres años de prisión en suspenso por exceso en la legítima defensa. El episodio la convirtió en noticia nacional y la llevó a un apodo que, curiosamente, ella nunca eligió.

El apodo que nunca quiso: así nació “Pepita la Pistolera”

Margarita Graziana Di Tullio era “Marga” para sus más cercanos, pero los medios empezaron a llamarla “Pepita la Pistolera”. El origen del apodo fue, según los relatos sobre su vida, una confusión periodística: un periodista la vinculó con otra delincuente que años antes había recibido ese sobrenombre.

El nombre también hacía referencia a una canción mexicana de 1959, protagonizada por una mujer armada. A Margarita, el apodo nunca le gustó. Tampoco le gustaba la comparación con aquella otra Pepita. Según los relatos sobre su vida, decía respetar a los delincuentes que tenían códigos y consideraba que ella no los había tenido. Pero hubo algo que los medios no pudieron cambiar: “Pepita la Pistolera” terminó siendo el nombre con el que pasó a la historia, y el que hoy lleva a la pantalla grande Luisana Lopilato.

De las páginas policiales a la mesa de Mirtha

Con el paso de los años, Margarita Di Tullio dejó de ser solamente un nombre de las páginas policiales y se convirtió en un personaje mediático. Amaba las luces del espectáculo, a Sandro y la posibilidad de conocer a celebrities. También estaba convencida de que su vida era digna de un libro. Se paseó por distintos medios y llegó a contar su historia en la mesa de Mirtha Legrand y a participar del detector de mentiras de Chiche Gelblung.

Para su aparición en el programa de Mirtha, fue a la peluquería, compró ropa y se sentó en la mesa más famosa del país. Allí contó parte de su historia y consumió cocaína frente a las cámaras, algo de lo que se arrepentiría más tarde. También construyó una imagen reconocible: las gafas negras que llevaba a toda hora, su forma de hablar y su actitud de mujer dura de la noche marplatense terminaron convirtiéndose en parte de su identidad pública.

La acusaron por el caso del “Loco de la Ruta”

En los 90, Margarita Di Tullio quedó en el centro de uno de los casos policiales más resonantes de Mar del Plata: los asesinatos de prostitutas atribuidos al “Loco de la Ruta”. La Policía Bonaerense intentó inicialmente vincularla con los crímenes. Cinco de las mujeres asesinadas habían trabajado para Margarita, que por entonces ya era una figura conocida de la noche marplatense.

Con el tiempo, el caso quedó rodeado de dudas y cuestionamientos sobre el supuesto asesino serial y el accionar policial. Margarita pasó entonces a reclamar públicamente justicia por sus “chicas”, convirtiéndose en una de las voces más visibles alrededor del caso.

77 días presa por el caso Cabezas

En 1997, el nombre de Margarita Di Tullio volvió a aparecer en las páginas policiales, esta vez en el marco de la investigación por el asesinato del fotógrafo José Luis Cabezas.

Pepita fue detenida e investigada en la causa y permaneció 77 días en prisión. Los investigadores analizaron posibles vínculos entre Di Tullio y personas relacionadas con el crimen, pero no se logró probar su participación en el asesinato.

Margarita negó siempre cualquier relación con el caso y, tras recuperar la libertad, quedó desvinculada de la investigación.

En 1997, el nombre de Margarita Di Tullio volvió a aparecer en las páginas policiales, esta vez en el marco de la investigación por el asesinato del fotógrafo José Luis Cabezas.

Pepita fue detenida e investigada en la causa y permaneció 77 días en prisión. Los investigadores analizaron posibles vínculos entre Di Tullio y personas relacionadas con el crimen, pero no se logró probar su participación en el asesinato.

Margarita negó siempre cualquier relación con el caso y, tras recuperar la libertad, quedó desvinculada de la investigación.

Margarita Di Tullio murió en 2009, a los 61 años, después de sufrir un accidente cerebrovascular en San Juan. Sus restos fueron trasladados a Mar del Plata, donde fue despedida por familiares, amigos y antiguas trabajadoras de sus cabarets con música de Sandro, aplausos y champán. Su loro Lorenzo también estuvo presente en el velorio y, durante la despedida en el cementerio, sus hijos cumplieron uno de sus últimos deseos: brindar por ella con champán.

Neisis Drinks continuó funcionando después de su muerte. En 2012, la Policía allanó el establecimiento y encontró a 13 mujeres trabajando allí. El operativo derivó en una causa por trata de personas, en la que fueron procesados uno de los hijos de Di Tullio, su pareja y otra mujer.

Pepita, la Pistolera llega a todos los cines del país este 3 de septiembre. La película recupera una historia tan real como extraordinaria y vuelve a poner en escena a una mujer que, décadas después de su muerte, todavía forma parte del imaginario de Mar del Plata y de la historia policial argentina.