Una demanda contra Acme
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Una demanda contra Acme

La venganza de Coyote por no atrapar a Correcaminos: una demanda contra Acme

Llega a las salas la nueva película protagonizada por los Looney Tunes tres años después de que Warner, el estudio que la produjo, la guardara en un cajón.

Cuando en 2018 Warner anunció el inicio de una película sobre Coyote y Correcaminos, icónicos personajes de dibujos animados, todo el proyecto sonaba bien. Por el carisma de sus coprotagonistas, antagonistas de por vida. Porque el guion de Samy Burch, autora de Secretos de un escándalo, se iba a basar en un artículo humorístico de The New Yorker, Coyote v. Acme, que imaginaba a Wile E. Coyote demandando a la Corporación Acme por todos los artículos defectuosos que habían frustrado su ansia de atrapar a Correcaminos. Y porque su director, Dave Green, contratado más tarde, en diciembre de 2019, había salido bien parado de Ninja Turtles: fuera de las sombras (2016). Vista ahora, la película, que se estrenó el pasado viernes en EE UU y que llegará a salas españolas el 18 de septiembre, es un extraordinario cóctel entre la esencia de Looney Tunes y la conjunción de dibujos y actores de carne y hueso y los aciertos visuales de ¿Quién engañó a Roger Rabbit? Y sin embargo, Coyote vs. Acme ha estado a punto de no estrenarse. ¿Culpable? Su propia productora, Warner Bros.

John Cena, en ‘Coyote vs. Acme’.

Si se analizan sus facetas artísticas y comerciales, es muy complicado encontrar peros a Coyote vs. Acme. Tiene ritmo, posee gags constantes al ritmo de Looney Tunes —los personajes de dibujos animados más famosos de la Warner, que nacieron en un cortometraje en 1930— y bebe de ¿Quién engañó a Roger Rabbit?. “Para mí”, explica Green, “incluirnos en la misma frase ya es un honor. Me inspiré en ella para la mezcla de tonos. Es oscura y tonta al mismo tiempo, usa los elementos del cine negro, aquella iluminación y aquellas sombras. Si lees el artículo de Ian Fraser en The New Yorker, tan inteligente y divertido, ahí ya estaba la afinidad tonal con Roger Rabbit”. Incluso la familia de Chuck Jones, el dibujante creador de Coyote y Correcaminos, ha respaldado la película después de verla.

En lo comercial, las dos Space Jam, la primera con Michael Jordan en 1996 y la segunda, Space Jam: nuevas leyendas (2021), con LeBron James, fueron taquillazos. También mezclaban los dibujos de Looney Tunes con intérpretes reales, como las dos estrellas de baloncesto que lideraban sus repartos. En Coyote vs. Acme, Coyote, harto de su eterno fracaso en convertir en un estofado a Correcaminos, decide contratar a un abogado, encarnado por Will Forte, para demandar a Acme, que, como confirman los dibus que aparecen en pantalla, jamás ha fabricado un producto que funcione.

En contra, el abogado siniestro de Acme —nacido de la palabra griega cumbre, una ironía para una empresa que todo lo produce mal, y los creadores de estos personajes bromeaban con que eran las siglas de “A Company Making Everything” (Una compañía que fabrica de todo)—, al que da vida John Cena, un rostro muy popular, especialmente en EE UU. Un tribunal decidirá si Acme ha estado vendiendo a sabiendas productos defectuosos. Por cierto, el personaje de Forte se apellida Avery como Tex Avery, el padre de la mayor parte de los Looney Tunes.

“En el fondo, es una película muy americana”, analiza Green. “Si tienes un problema, vas a los tribunales. Es el estilo de vida americano. Coyote lo ha intentado todo, se ha quedado sin ideas y por eso recurre a un abogado especializado en accidentes por resbalones, figura muy estadounidense, otro perdedor como él”. El rodaje tuvo lugar en primavera de 2022. “Fue todo muy bien. Ni siquiera hubo problemas con nuestras decisiones artísticas, como que Coyote no hablara y se comunicara con carteles. Como en algún corto hablaba en voz alta, meditamos esa opción, pero la rechazamos ya desde el guion. En posproducción fuimos muy autocríticos, descartamos chistes muy modernos o baratos.

Apostamos por la fidelidad al canon. Y completamos al 100% el filme”.
Dave Green, el director ‘Coyote vs. Acme’, posa en Los Ángeles el pasado mes de junio.Chris Pizzello (AP Photo/Chris Pizzello)

Y entonces estalló el drama. Warner primero anunció en abril de 2022 que en verano de 2023 estrenaría Barbie en una fecha a priori reservada para Coyote vs. Acme. El 8 de noviembre de 2023, mientras se encontraba en los estudios de Warner haciendo los preparativos para una proyección de la película, rematada unos días antes, para el elenco y el equipo, el productor Chris DeFaria recibió una llamada de dos directivos: el filme no saldría en salas, y lo mismo ni en la plataforma de Warner, HBO Max. El consejero delegado, David Zaslav, ya había encerrado en un cajón el año anterior Batgirl y Scoob!: Holiday Haunt, pero estas dos aún no habían sido acabadas y Coyote vs. Acme estaba rematada. No hubo una explicación clara: en los medios especializados se decía que Zaslav —que además ha vendido una Warner hundida a Paramount— no quería saber nada de los proyectos en marcha antes de su llegada al puesto en 2022 o que ya se habían embolsado 30 millones de dólares (26 millones de euros) en amortizaciones fiscales, con beneficios antes de su estreno. Así que, ¿para qué gastar más?

“Simplemente me dijeron que su estrategia había cambiado, y ahí se quedó”, cuenta Green. “Digamos que me imbuí del espíritu de Coyote. Quiero decir, es el mayor optimista del mundo; se despierta todos los días y espera comerse a Correcaminos. Una llama similar nos mantuvo vivos. Sabíamos que algún día estrenaríamos. No estoy tratando de ser cursi, pero creo firmemente en la misión de ese personaje, en su persistencia, y hay algo realmente muy hermoso en ello. Rara vez te encuentras con personajes que posean una motivación tan fuerte. Había que estar a su altura [risas]”.